Vamos a comprar…
Entramos por la derecha de las cajas registradoras (a excepción de Auchan, donde se puede entrar por ambos lados). Esto hace que hagamos un barrido con la vista de derecha a izquierda (barrido natural del ser humano al entrar en un lugar no cotidiano). A la izquierda vemos góndolas en paralelo a mi recorrido, cercanas a las cajas registradoras e impidiendo que gire hacia ese lado. A la derecha hay góndolas en posición perpendicular, facilitando
hacer el recorrido en dirección opuesta a las agujas del reloj.
La zona de entrada está llena de producto que no hemos pensado en ir a comprar, pero no nos queda mas remedio que verlos a la entrada (en los hipermercados suele ser ropa, libros y electrónica). Al fondo de las góndolas de la derecha suelen estar colocarlos los televisores, todos con las misma imagen en movimiento (la excusa es que así se puede comprobar la diferencia de tonalidades entre unas u otras, la verdad es que los parpadeos de estas al unísono hacen que nos sintamos atraídos inconscientemente a caminar hacia allí).
Vamos a comprar a comprar cerveza, leche y pan, los productos mas comprados en cualquier supermercado del mundo. Los 3 están colocados entre sí en los puntos mas lejanos posibles.
El pan lo encontraremos en la entrada hacia el fondo; la leche en mitad del recorrido, a mitad de camino y siempre en la segunda línea de góndolas después del pasillo principal; la cerveza es el último producto que encontraremos en le extremo izquierdo del recinto.
Cuando llegamos a la zona de panadería nos damos cuenta del agradable olor a pan recién hecho que hay (aunque curiosamente ya hace rato que el horno está apagado). Este olor despierta nuestro hambre en una zona rodeada de productos comestibles de pastelería y panadería de compra por impulso. Efectivamente,
el aroma es artificial…
En mitad del recorrido me encuentro con miles de productos cuyo packaging está diseñado para atrapar mi atención. Por ejemplo, antes de llegar a la leche nos encuentramos en la sección de perfumería, cosméticos, etc... con los condones. El packaging utiliza varios colores llamativos y utiliza las palabra “fino” y “sensible”, dos
palabras especialmente seleccionadas para accionar los resortes de la decisión de compra de las mujeres (las encargadas de comprar los condones en la mayor parte de los casos).
Al hace el recorrido por el que nos “están dirigiendo” nos fijamos que no hay ni una sola ventana por la que entre luz natural. De esa forma
perderemos el sentido del tiempo existiendo siempre la misma intensidad de luz.
La música que suena no es de ningún hilo musical ni está seleccionada al azar. Es un producto de una compañía especializada en este tipo de música (la mas famosa de ellas es
Muzak). Tenderá a ser lenta para ralentizar el recorrido (aunque dependerá de la hora y de otras circunstancias).
Nos paramos en la sección de conservas. Vamos a comprar atún. Nos fijamos en que el producto mas caro está a la altura de los ojos (lugar de la góndola que aumenta un 80% las ventas). El precio jamás es redondo: termina en 5, 7 y 9 (precios psicológicos).
Algunos de los carritos que usamos llevan un pequeño chip de seguimiento por radiofrecuencia que graba el recorrido de este. A través del estudio del recorrido, la velocidad y las paradas que hacemos se estudian otras formas de maximizar las compras que haremos.
Antes estos carritos tendían a pendular hacia la izquierda, dejando mas libertad a la mano derecha para coger productos.
Mientras avanzamos por el pasillo principal nos vamos fijando en los estantes que hay en medio, con grandes cantidades de un producto que parece estar colocado de forma desordenada, a veces incluso en palés. Inconscientemente tendemos a pensar que es un producto barato y recientemente rebajado (a lo cual ayuda los letreros que los rodean). Nuestro cerebro tiende a pensar que si hay esa cantidad de un mismo producto es que se espera que haya una gran demanda de este y, claro está, debemos darnos "prisa en comprarlo".
En otras partes del pasillo principal encontramos productos colocados en sitios con un diseño diferente (la mas de las veces de algún tipo de madera oscura) en los que índice directamente una luz. Ahora lo que pensamos es que se trata de un producto de calidad (conozcamos o no la marca). Su elevado precio también nos lo dice…
Si nos fijamos vemos una
coherencia en colores y luces según la sección: embutidos y carne son iluminados con una luz roja desde la izquierda y levemente por delante para darles un aspecto tridimensional (parecen mas grandes y apetitosos); la zona de quesos tiene un tono amarillo, pescados y lácteos azul, verde (asociado a la naturaleza para verduras y frutas), rojo en la charcutería.
Por último pasaremos nuestra tarjeta de cliente (en
algún hipermercado será incluso con nuestra tarjeta de crédito) a la hora de pagar en caja, registrando en una base de datos todo lo que compramos, la hora y el sitio donde lo hicimos, etc.. para crear un perfil de nosotros.