Una de las premisas para ganar en bolsa es saber que las noticias (buenas o malas) siempre se magnifican y sobrestiman; por lo tanto sería posible “ganar a la banca” apostando siempre contracorriente.
Cuando la semana pasada, Papa Noel le trajo a Iran nuevas sanciones por parte de EEUU, el país de los Ayatolás dejó entrever mediante ciertas declaraciones y movimientos militares que, en caso necesario, cerrarían el Estrecho de Ormuz.
Por este estrecho circula aproximadamente el 40% del tráfico marítimo de petróleo y el 20% del comercio mundial de tan preciado producto (del real que mancha de negro, no del imaginario del ICE). Su cierre provocaría una subida del precio del petróleo de, aproximadamente, el doble de su precio actual (a unos 200 dólares el barril).
En realidad Iran no busca cerrar este estrecho. Teniendo en cuenta su exigua y muy anticuada flota con la que no tendrían capacidad ni para bloquear el desagüe de un bidé, que en frente tienen a la quinta flota de EEUU y a la aviación Saudí (y ya veríamos también si a la de Israel), que ellos mismos se podrían ahogar económicamente, que eso causaría también perder el apoyo de China y que sería la excusa perfecta para EEUU y los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (muy especialmente de su eterno enemigo Saudí) para despedazar su armada y (ya de paso) sus centrales nucleares, lo último que haría Iran sería poner ni una bolsa de basura en los 10km de vía marítima de Ormuz. Iran solo busca usar la tan conocida premisa de la magnificación de las noticias para trasladarnos los costes sobrevenidos por las nuevas sanciones comerciales… con ningún resultado.
Y es que en el poker, incluso para ir de farol necesitas tener cartas en la mano.

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